Bulla Milites Templi (1144)
Milites Templi (“Guerreros del Templo”) - bula del Papa Celestino II del 9 de enero de 1144 (Laterán). Manda al clero proteger a los hermanos del Templo y alentar al pueblo a realizar colectas a su favor; concede indulgencia a los donantes (una séptima parte de la penitencia impuesta); permite la apertura de iglesias una vez al año en lugares bajo interdicto a la llegada de hermanos (excluidos los excomulgados).
Confirma y desarrolla privilegios. Omne Datum Optimum; ver también Militia Dei.
Texto del toroTextus bullae
Celestinus episcopus servus servorum Dei. Venerabilibus fratribus, archiepiscopis, episcopis, abbatibus et universis ecclesiarum praelatis ad quos litterae istae pervenerint, salutem et apostolicam benedictionem.
Milites Templi Ierosolimitani, novi sub tempore gratiae Machabei, abnegantes saecularia desideria et propria relinquentes, tollentes crucem suam, secuti sunt Christum. Ipsi sunt per quos Deus Orientalem ecclesiam a paganorum spurcitia liberat, et Christiani nominis inimicos expugnat. Ipsi pro fratribus animas ponere non formidant, et peregrinos ad loca sancta proficiscentes, in eundo et redeundo ab incursibus paganorum defensant; et quoniam ad tam sanctum et pium opus explendum, propriae facultates non suppetunt, fraternitatem vestram praesentibus litteris exhortamur, quatinus, unde eorum suppleatur inopia, populum vobis a Deo commissum collectas facere moneatis.
Quicumque vero de facultatibus sibi a Deo collatis, eis subvenerit, et in tam sancta fraternitate se collegam statuerit eisque beneficia persolverit annuatim, septimam ei partem iniunctae paenitentiae, confisi de beatorum apostolorum Petri et Pauli meritis, indulgemus. Si vero excommunicatus non fuerit et eum mori contigerit, ei cum aliis Christianis sepultura ecclesiastica non negetur.
Cum autem fratres ipsius Templi, qui ad collectam suscipiendam destinati fuerint, in civitatem, castellum vel vicum advenerint, si forte locus ipse interdictus sit, in iocundo eorum adventu, pro Templi honore et eorundem militum reverentia, semel in anno aperiantur ecclesiae et, exclusis excommunicatis, divina officia celebrentur.
Quae vero de non excommunicatis eorundem militum fratribus ecclesiasticae sepulturae tradendis, et ecclesiis, in eorum adventu, excommunicatis exclusis, semel aperiendis, a nobis statuta sunt, mandando vobis praecipimus, ut per vestras paroecias faciatis irrefragabiliter observari.
Praeterea fraternitati vestrae rogando mandamus, quatinus personas eorum et bona, pro caritate beati Petri et nostra, manuteneatis et nullam eis irrogari lesionem vel iniuriam permittatis.
Datum Laterani IV idus ianuarii.
Obispo Celestino, siervo de los siervos de Dios. A los venerables hermanos arzobispos, obispos, abades y todos los prelados de las iglesias a quienes llegan estas cartas, salvación y bendición apostólica.
Los guerreros del Templo de Jerusalén, nuevos en el tiempo de la gracia, los Macabeos, rechazando los deseos mundanos y dejando los propios, tomando su cruz, siguieron a Cristo. A través de ellos, Dios libera a la Iglesia oriental de la inmundicia de los paganos y vence a los enemigos del nombre cristiano. No temen dar sus almas por sus hermanos y proteger de los ataques paganos a los peregrinos que van a lugares santos en su camino de ida y vuelta; y como carecen de medios propios para realizar tan santa y piadosa obra, con estas cartas exhortamos a vuestra hermandad para que convenzas al pueblo que Dios os ha confiado para que organicen colectas con las que se cubrirían sus necesidades.
A todo aquel que, con los medios que Dios le da, les ayuda y en tan santa hermandad se pone como camarada y anualmente les muestra beneficios, concedemos la séptima parte de la penitencia impuesta, confiando en los méritos de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo. Si no es excomulgado y muere, no se le negará el entierro en la iglesia con otros cristianos.
Cuando los hermanos del propio Templo, enviados a recibir la colecta, lleguen a una ciudad, castillo o aldea, si por casualidad el lugar está entredicho, a su alegre llegada, por honor del Templo y reverencia a los mismos soldados, una vez al año se abrirán las iglesias y, con excepción de los excomulgados, se celebrarán los servicios divinos.
Lo mismo que hemos decretado sobre dar sepultura en la iglesia a los hermanos no excomulgados de los mismos soldados y sobre la apertura única de las iglesias a su llegada con exclusión de los excomulgados, os ordenamos que lo hagais observar inviolablemente a vuestra llegada.
Además, pedimos a vuestra hermandad que mande que, por amor de Beato Pedro y el nuestro, sostengáis a sus personas y bienes y no permitáis que les causen ningún daño o insulto.
Dado en Letrán el 4 idus de enero.